Modelos demandan a marca de moda por usar IA para clonar su imagen: qué aprender

El 15 de junio de 2026, la modelo Francheska Pujols volvió a presentarse ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York para ampliar su demanda contra Rainbow Shops. ¿El motivo? La cadena de moda habría utilizado su imagen —capturada en sesiones fotográficas contratadas— para entrenar un modelo de inteligencia artificial capaz de generar fotos completamente nuevas de su rostro y cuerpo, sin su autorización. Bajo juramento, Pujols declaró que su contrato original “solo cubría imágenes de las sesiones y no autoriza la creación de imágenes completamente nuevas”, según reportó PetaPixel. El caso incluye cargos por difamación y confusión de respaldo, y se convirtió en la primera gran prueba legal en Estados Unidos sobre los límites del llamado “doppelgänger digital” en moda. Para los fotógrafos y modelos que trabajan en Lima, este juicio marca un antes y un después: la pregunta ya no es quién tomó la foto, sino quién decide sobre las imágenes que la IA puede inventar a partir de ella.

Qué pasó: cronología del caso Pujols vs Rainbow Shops

En junio de 2025, Rainbow Shops envió un correo electrónico a sus modelos avisando que la inteligencia artificial “generaría menos puestos de trabajo”, reportó Business Insider en su momento. Meses después, varias modelos descubrieron que sus rostros aparecían en anuncios digitales de la marca, pero en cuerpos y contextos que nunca habían posado. Las modelos afectadas sostienen que la marca usó sus fotografías originales para entrenar un sistema de IA que luego creaba imágenes sintéticas, sin pagar regalías adicionales ni pedir consentimiento.

La demanda fue ampliada el 15 de junio de 2026 ante la Corte Suprema de Nueva York. El argumento central es que el contrato de cesión de imagen firmado por Pujols se interpretó de forma abusiva: la marca asumió que la cesión para “publicidad” incluía el entrenamiento de un modelo generativo, mientras que la modelo entendía que su consentimiento terminaba en las fotos efectivamente producidas. Esa diferencia de interpretación es, técnicamente, el corazón del caso, y también la pregunta que cualquier fotógrafo en Lima debería hacerse al firmar un contrato de sesión boudoir, retrato o moda.

Por qué este caso preocupa a la industria de la moda y la fotografía

La moda es uno de los primeros sectores donde la IA generativa encontró un caso de uso rentable: producir variaciones de catálogos sin pagar nuevas sesiones, generar modelos virtuales con cuerpos de juventud eterna y reemplazar sesiones completas por una biblioteca de “doppelgängers” digitales. La industria del modelaje respondió con miedo. Según WWD, sindicatos de modelos en Estados Unidos, Europa y Asia empezaron a exigir cláusulas de exclusión de IA en sus contratos estándar desde 2024.

Para un fotógrafo profesional, el caso Pujols tiene un ángulo adicional: si una marca puede argumentar que el contrato de sesión le transfirió derechos suficientes para entrenar un modelo de IA, también podría argumentar que ese mismo contrato le transfirió derechos sobre el estilo, la iluminación, el encuadre y la composición. Es decir, no solo se pone en juego la imagen del modelo, sino el trabajo creativo del fotógrafo. Por eso la demanda incluye cargos por difamación y confusión de respaldo: cuando una IA genera una imagen falsa, se daña simultáneamente la reputación del modelo y la integridad del archivo fotográfico del estudio.

Aplicación práctica en Lima: marco legal peruano y contratos tipo

En el Perú, la protección del derecho a la propia imagen está regulada en los artículos 15 al 19 del Código Civil. El artículo 15 establece que la imagen de una persona no puede ser usada sin su consentimiento si afecta su dignidad o reputación; el artículo 17 obliga a indemnizar cuando el uso es comercial y no autorizado. La vía administrativa para casos de competencia desleal o uso comercial indebido es INDECOPI, mientras que las acciones civiles y penales pueden presentarse ante el Poder Judicial.

Para un fotógrafo limeño que realiza sesiones boudoir, retratos corporativos o de moda, la recomendación inmediata es revisar los contratos tipo y asegurarse de que incluyan, como mínimo, las siguientes cláusulas:

  • Objeto específico de la cesión: distinguir entre uso editorial (portafolio del estudio), uso comercial (publicidad del cliente) y uso para entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial. Esta última debe ser una categoría separada, con un recargo explícito.
  • Prohibición de generación sintética: el modelo o la marca no podrá entrenar, ajustar ni alimentar modelos generativos con las imágenes entregadas sin una autorización adicional por escrito.
  • Plazo y territorio: la cesión debe tener un tiempo limitado (por ejemplo, 24 meses) y un alcance geográfico claro (Perú, Latinoamérica, mundial). Renovaciones con nuevo consentimiento.
  • Derecho de revocación: el modelo debe poder retirar el consentimiento si el uso afecta su dignidad, honra o reputación, conforme al espíritu del artículo 18 del Código Civil peruano.

Si te interesa el marco completo sobre fotografía boudoir y protección de imagen en la era digital, lee Fotografía Boudoir para Modelos y Actrices en la Era Digital y nuestra Guía de poses para retratos naturales, donde tratamos el consentimiento informado antes de cada sesión.

Recomendaciones del estudio para profesionales en Lima

  • Redacta un consentimiento informado específico para IA. No basta con una cláusula genérica de “derechos de uso comercial”. El modelo debe firmar una autorización separada que diga expresamente si acepta o no que sus imágenes se usen para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
  • Define tarifas diferenciadas. Una sesión para uso editorial no cuesta lo mismo que una sesión para entrenar un modelo. Si el cliente quiere la segunda modalidad, debe pagarla como tal.
  • Documenta todo con fecha y firma. Contratos digitales con firma electrónica (como las que ofrece el Colegio de Notarios de Lima) tienen plena validez legal en el Perú y sirven como prueba en caso de litigio.
  • Ofrece al modelo una copia del contrato. Es un gesto ético y, además, una protección para ti: demuestra transparencia y buena fe contractual.
  • Capacita a tu equipo legal. Si tu estudio maneja volúmenes altos, vale la pena contar con un abogado especializado en propiedad intelectual que revise tus plantillas dos veces al año.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué es exactamente un “doppelgänger digital” en moda?

Es una réplica generada por inteligencia artificial de la apariencia de una persona, suficientemente realista como para usarse en publicidad, catálogos o redes sociales sin necesidad de una nueva sesión fotográfica. La réplica se construye entrenando un modelo con fotos reales de la persona.

¿Una marca puede usar mis fotos para entrenar una IA si el contrato dice “uso publicitario”?

En la mayoría de jurisdicciones, no de forma automática. El uso publicitario cubre anuncios con las fotos existentes, no la creación de imágenes nuevas. Sin embargo, para evitar litigios, es indispensable que el contrato distinga expresamente el uso para entrenamiento de IA.

¿Qué protección tiene un modelo en el Perú frente al uso no consentido de su imagen?

Los artículos 15 a 19 del Código Civil reconocen el derecho a la propia imagen y permiten acciones civiles de indemnización. Además, INDECOPI puede sancionar por uso comercial indebido y competencia desleal. La vía penal aplica cuando hay delito contra la imagen y la voz.

¿El fotógrafo es responsable si la marca usa las fotos para entrenar IA sin permiso?

El fotógrafo responde ante el modelo por haber entregado el material sin safeguards contractuales. Aunque la marca sea quien ejecuta el uso indebido, el estudio fotográfico tiene una obligación de diligencia profesional y puede ser demandado solidariamente si no incluyó cláusulas de protección.

Conclusión + CTA

El caso Pujols vs Rainbow Shops es mucho más que una disputa contractual en Nueva York: es un espejo donde cualquier fotógrafo limeño puede ver su propia práctica. La próxima vez que firmes un contrato de sesión boudoir, retrato corporativo o catálogo de moda, recuerda que la pregunta clave ya no es solo “¿para qué se usará la foto?”, sino “¿qué nuevas fotos se podrán crear a partir de ella?”. Proteger el consentimiento es proteger el oficio.

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